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¿Padece usted fibrilación auricular? Los anticoagulantes pueden prevenir derrames cerebrales y salvar vidas

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Si es uno de los 2.7 millones de estadounidenses que padecen fibrilación auricular, usted tiene un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral. Pero puede reducir este riesgo en un 50 a 60% tomando un anticoagulante. 

Un derrame ocurre cuando un coágulo obstruye el flujo de sangre al cerebro, privando de oxígeno a las células de este órgano. En las personas que padecen fibrilación auricular, el flujo sanguíneo en las cámaras superiores del corazón es muy lento, y allí se pueden formar coágulos de sangre. Al desprenderse, un pedazo de coágulo puede viajar hasta el cerebro y causar un derrame o embolia. Aquí es donde entran en juego los anticoagulantes. Éstos reducen la posibilidad de que se formen coágulos de sangre en el corazón, reduciendo el riesgo de sufrir un derrame cerebral. 

Pero tanto como la mitad de las personas con fibrilación auricular que podrían beneficiarse con el uso de anticoagulantes no los toman. Hay dos motivos principales para esto: los anticoagulantes pueden causar sangrado y no influyen en qué tan bien o mal se sienten los pacientes. 

“La mayoría de los medicamentos se usan para que los pacientes se sientan o funcionen mejor, pero los anticoagulantes no se usan así. Son medicamentos preventivos que se usan para prevenir los derrames cerebrales en personas que, en general, se sienten bien”, explica el Dr. Ellis Unger, M.D., director de la Oficina de Evaluación de Medicamentos I, en la Oficina de Nuevos Medicamentos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). 

“Cuando el tratamiento tiene éxito, los pacientes reducen drásticamente su riesgo de sufrir un derrame cerebral, pero los medicamentos no alivian los síntomas de la fibrilación auricular”, añade el Dr. Unger. “Así que los pacientes no sienten ningún beneficio notable al tomarlos, pero sí están conscientes de las desventajas de los medicamentos: las molestias que acarrean, el efecto secundario del sangrado y su costo. Pero cuando evitan tomar anticoagulantes por estos motivos, los pacientes corren el peligro de sufrir un daño cerebral y una discapacidad irreversibles. La ventaja de tener un menor riesgo de sufrir un derrame cerebral obviamente supera los riesgos e inconveniencias de estos medicamentos”. 

Los nuevos anticoagulantes disponibles 

La FDA ha aprobado cuatro anticoagulantes en los últimos años: el dabigatrán (Pradaxa), el rivaroxabán (Xarelto), el apixabán (Eliquis) y el edoxabán (Savaysa). Junto con la warfarina, un fármaco que fue aprobado hace 60 años, estos medicamentos se usan para prevenir los derrames cerebrales en pacientes con fibrilación auricular. 

Hay algunas diferencias importantes entre estos medicamentos. La warfarina interactúa con ciertos fármacos y alimentos que hacen que sea menos eficaz o más probable que cause sangrado, de modo que sus efectos deben vigilarse mediante análisis de sangre periódicos. Los nuevos medicamentos tienen menos interacciones y no necesitan muestreos de sangre. 

Aunque todos los anticoagulantes reducen el riesgo de sufrir un derrame cerebral debido a coágulos en el corazón, también aumentan el de sufrir uno por sangrado en el cerebro (un derrame cerebral hemorrágico). Los medicamentos más modernos causan menos derrames hemorrágicos que la warfarina y las tasas generales de derrames cerebrales (causados ya sea por coágulos de sangre o por sangrado) son más bajas con el uso de algunos de ellos.  

Otra diferencia es la rapidez con la que los fármacos empiezan y dejan de surtir efecto. “Al empezar con la warfarina, pasan algunos días antes de que el medicamento surta efecto”, señala el Dr. Unger. “Y al dejar la warfarina, pasan algunos días antes de que desaparezcan sus efectos”. 

Y añade: “Los nuevos medicamentos empiezan a actuar con rapidez y sus efectos desaparecen bastante pronto. Para la mayoría de los pacientes, ésta es una ventaja”. 

Pero advierte: “Sin embargo, en raras ocasiones, cuando los pacientes tienen un sangrado que amenaza su vida o necesitan una cirugía de urgencia, puede ser importante detener los efectos de estos medicamentos de inmediato”. 

En los pocos pacientes que experimentan un sangrado potencialmente mortal pueden usarse agentes que revierten los efectos de los anticoagulantes. Por ejemplo, la vitamina K es el agente que revierte los efectos de la warfarina. La FDA aprobó hace poco el primer agente de reversión —Praxbind (idarucizumab)— para el Pradaxa. El Praxbind puede emplearse en situaciones de emergencia en las que el sangrado causado por los efectos anticoagulantes del Pradaxa no pueda controlarse.  

Los medicamentos ayudan a prevenir derrames cerebrales 

Con frecuencia, los derrames cerebrales son devastadoras para los pacientes y sus familias. 

“Un derrame cerebral puede arruinar una vida, o acabar con una. Sufrir un derrame cerebral puede afectar su capacidad para hablar, comer, caminar, trabajar, cuidar de sí mismo e interactuar con los demás”, advierte el Dr. Unger.
¿Por qué no hay más personas que tomen anticoagulantes? “Tanto la warfarina como los nuevos medicamentos pueden causar sangrado, y creemos que el miedo a sangrar es la principal razón por la que muchos pacientes no los usan”, explica. 

Pero la mayoría de los casos de sangrado no son graves. Puede ser algo tan insignificante como lo que ocurre al cepillarse los dientes o al afeitarse. Pueden darse sangrados más graves, tal como una hemorragia interna, pero rara vez son potencialmente mortales, señala. 

“Sangrar asusta, pero por lo general es tratable y poco probable que cause un daño permanente”, agrega. “Y, en términos generales, es mucho menos peligroso que un derrame cerebral”. 

Lo que puede hacer usted 

Si usted padece fibrilación auricular, hable con su proveedor de servicios de salud a fin de asegurarse de que está recibiendo el tratamiento adecuado para prevenir un derrame cerebral. Algunos factores aumentan la probabilidad de que sufra un derrame cerebral; entre ellos están: tener más de 65 años de edad, antecedentes de derrames cerebrales previos, diabetes, presión arterial alta e insuficiencia cardiaca. Los riesgos también son mayores en las mujeres, los pacientes con una función renal deteriorada y las personas con un ataque cardiaco previo. 

Algunos pacientes creen que como su fibrilación auricular es “leve” no tienen necesidad de tomar un anticoagulante. Quizás tengan esta impresión porque su fibrilación auricular presenta pocos síntomas o porque va y viene. De hecho, el riesgo de sufrir un derrame cerebral tiene más que ver con otros factores y podría ser bastante alto, advierte el Dr. Unger. Así que aun si su fibrilación auricular es leve o va y viene, usted debe tener una conversación franca con su prestador de servicios de salud sobre las opciones de tratamiento. 

Qué es lo que depara el futuro 

La FDA continúa colaborando con los fabricantes que estudian los medicamentos para revertir los efectos de algunos de los nuevos anticoagulantes, informa el Dr. Unger. “Esperamos que estos medicamentos reduzcan las consecuencias de sangrado en algunos pacientes y mejoren la aceptación de los anticoagulantes entre la comunidad médica, de modo que menos pacientes con fibrilación auricular permanezcan sin recibir tratamiento”, añade.

Al estudiarse los nuevos anticoagulantes, el acento se ponía en demostrar que actuaban bien en comparación con la warfarina, sin necesidad de hacer muestreos de sangre. Desde entonces, el interés por el tratamiento personalizado ha aumentado. Por ejemplo, esto podría incluir el uso de nuevos medicamentos con un muestreo ocasional de la sangre para reducir aun más los riesgos de sufrir derrames cerebrales y sangrado. 

“La muy poca utilización o subutilización de los anticoagulantes en personas con fibrilación auricular es un problema de salud pública apremiante, pero prevenible. Para la mayoría de los pacientes con fibrilación auricular, tomar un anticoagulante de la manera indicada es lo más beneficioso que pueden hacer para reducir su probabilidad de sufrir un derrame cerebral que cambie su vida para siempre”, aconseja.

Este artículo está disponible en la página de Artículos para el Consumidor de la FDA, en la cual se publican las últimas novedades sobre todos los productos regulados por la FDA.

19 de octubre de 2015

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