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Las investigaciones de la FDA ayudan a mantener sanos a los animales... y a las personas

Renate Reimschuessel holding trout at CFSAN lab (350x424)

Renate Reimschuessel, quién estableció el centro de investigación acuícola en la FDA, regresa suavemente una trucha viva al depósito.

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Usted tal vez sepa que la misión principal de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) es la de fomentar y proteger la salud pública, pero, ¿conoce el importante papel que tienen los animales para lograrlo?

Según el Dr. John S. Graham, PhD, director de la Oficina de Investigación (OR, por sus siglas en inglés) del Centro de Medicina Veterinaria (CVM, por sus siglas en inglés) de la FDA, “la oficina apoya la misión del CVM de aprobar nuevos medicamentos para animales y vigilar los que ya se comercializan, así como los aditivos alimentarios y los dispositivos veterinarios, para asegurar su inocuidad y eficacia. Nuestra labor con los animales también ayuda a proteger el abasto de alimentos en los Estados Unidos para mantener sana a la gente”.

Graham no sólo se refiere a los consabidos animales de laboratorio, como los ratones.  La Oficina de Investigación alberga a una gran variedad de animales, entre ellos ganado lechero y de engorda, cabras, cerdos, ovejas, aves de corral y una amplia gama de especies acuáticas.

La FDA se esmera porque todos estos animales reciban un trato cuidadoso y humanitario.

Para ello, todos los programas de la FDA relacionados con los animales están acreditados por la Asociación Internacional para la Evaluación y Acreditación del Cuidado de Animales de Laboratorio (AAALAC, por sus siglas en inglés), una organización privada y sin fines de lucro que pugna porque los animales reciban un trato humanitario en la ciencia, a través de programas de acreditación y evaluación voluntaria. Además, todos los componentes de la FDA cumplen con el reglamento y los requisitos de la Oficina para el Bienestar de los Animales de Laboratorio, de los Institutos Nacionales de la Salud.

El Comité Institucional de Cuidado y Uso Animal (IACUC, por sus siglas en inglés), de la Oficina de Investigación, incluye a veterinarios, científicos investigadores con doctorado, bioestadistas y legos de la comunidad. El comité se reúne mensualmente para analizar los protocolos del uso animal y otras cuestiones relacionadas con los animales a fin de asegurar un trato humanitario continuo para los animales de laboratorio, y lleva a cabo una revisión completa semestral para evaluar todos los aspectos del programa de cuidado y uso animal, así como de los centros de investigación.

El complejo de investigación —que incluye laboratorios, edificios para animales, pastizales, una planta de piensos y una amplio centro de acuicultura— abarca 67 hectáreas en Maryland, y es atendido por expertos en medicina veterinaria, ciencia animal, biología, química, microbiología, inmunología, epidemiología, patología y farmacología.

Se compone de tres secciones: microbiología animal y de alimentos, química de residuos, e investigación veterinaria aplicada. Cada sección cumple una función importante en apoyar las medidas de control de la FDA con respecto a los medicamentos veterinarios y los alimentos de origen animal que consumimos, señala el Dr. Graham.

El estudio de las bacterias resistentes a los agentes antimicrobianos y presentes en los alimentos que comemos

Por ejemplo, en la Sección de Microbiología Animal y de Alimentos, los investigadores se centran en el uso de agentes antimicrobianos (medicamentos que matan o frenan la proliferación bacteriana) en los animales destinados a la producción de alimentos.  “Cuando se usan en animales destinados a la producción de alimentos, los medicamentos antimicrobianos pueden, potencialmente, aumentar la resistencia a los fármacos entre las bacterias que llegan a los humanos a través del suministro de alimentos”, explica el Dr. Graham. Esto hace que las enfermedades causadas por estas bacterias sean más difíciles de tratar.

Además, para entender mejor cómo las bacterias se vuelven resistentes a los agentes antimicrobianos, tanto en los animales como en los seres humanos, la FDA colabora con los Centros para el Control de Enfermedades y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en la gestión del Sistema Nacional de Vigilancia de la Resistencia a los Agentes Antimicrobianos (NARMS, por sus siglas en inglés), el cual:

  • Vigila las tendencias de la resistencia a los agentes antimicrobianos entre las bacterias transmitidas por los alimentos que se encuentran en los seres humanos, los animales y la carne que se comercializa al menudeo.
  • Difunde información oportuna sobre la resistencia a los agentes antimicrobianos para impulsar programas que la reduzcan entre las bacterias transmitidas por los alimentos.
  • Lleva a cabo investigaciones para entender mejor cómo se adquiere y extiende la resistencia a los agentes antimicrobianos.
  • Ayuda a la FDA en la toma de decisiones relacionadas con la aprobación de medicamentos antimicrobianos seguros y eficaces para los animales.

¿Están las medicinas con las que se trata a los animales filtrándose a nuestro abasto de alimentos?

Ése es un enfoque clave de la División de Química de Residuos.

“Nos fijamos en los alimentos animales y en los tejidos comestibles de los animales destinados a la producción de alimentos, por ejemplo, en busca de residuos de farmacológicos que no deberían estar allí”, detalla el Dr. Graham.

Los investigadores están buscando la función que podría tener los alimentos animales en la transmisión de los agentes patógenos (organismos que causan enfermedades) de los alimentos en el entorno de la producción animal, antes de que hagan parte de nuestra dieta. La Oficina de Investigación mantiene y dirige su propia planta de piensos —una versión en miniatura de las que usan los fabricantes—, y mezcla alimentos animales y medicamentos animales de una manera controlada para su uso en experimentos. Al preparar y mezclar sus propios piensos con los medicamentos y aditivos bajo estudio, los investigadores pueden asegurarse de que la mezcla se distribuya de manera uniforme y pareja, y cada una de las muestras aporta resultados precisos.

Esta sección también examina los alimentos en busca de vestigios de medicamentos veterinarios utilizados en el ganado para asegurarse de que la leche y otros alimentos derivados de los animales tratados sean seguros para el consumo humano, y de que los fármacos no perjudiquen a los animales ni al medio ambiente.

Investigación acuícola

La División de Investigación Veterinaria Aplicada trabaja en la resistencia a los agentes antimicrobianos, y en la inocuidad o seguridad de la leche y la carne, como complemento de la labor de las otras dos secciones. Otro enfoque clave es su labor en la acuicultura (la cría de peces y otros animales acuáticos).

“Es mucho menos costoso y más eficiente hacer experimentos con peces que, digamos, con el ganado”, explica Graham, “pero puede ser igual de esclarecedor”. 

Por ejemplo, la mayor parte del pescado que consumimos en los Estados Unidos es importado. Como los piscicultores de otros países podrían seguir normas diferentes para el uso de fármacos y productos químicos —que pueden no estar aprobados para su uso en los Estados Unidos—, los científicos de la FDA han ideado métodos y modelos de detección de medicamentos y sustancias químicas ilegales en el pescado comestible.

“Estamos diseñando métodos para detectar bacterias resistentes a los agentes antimicrobianos, hormonas y medicamentos en el pescado, para asegurarnos de que lo que consumimos no contenga agentes patógenos nocivos (bacterias o virus) ni residuos farmacológicos”, informa el Dr. Graham.

Los investigadores también están estableciendo terapias seguras y eficaces para su uso en la acuicultura mediante la generación de datos sobre la farmacocinética de diferentes especies de peces (la farmacocinética es el estudio de cómo el organismo absorbe, distribuye, metaboliza y excreta los fármacos). Este trabajo ayuda a la FDA a predecir cuándo un animal debe dejar de recibir ciertos medicamentos, para asegurarse de que en los alimentos derivados de ese animal no haya residuos nocivos de medicamentos.

Vet-LIRN: una red compartida de datos

Por último, la Red de Investigación y Respuesta de Laboratorios Veterinarios (Vet-LIRN, por sus siglas en inglés) de la FDA colabora con los laboratorios de diagnóstico veterinario de todo el país, a fin de compartir información científica, aumentar la capacidad de los laboratorios y formar científicos. La Vet-LIRN ayuda al CVM a investigar posibles problemas con el pienso y los medicamentos. La red ha venido investigando las enfermedades en los perros y en algunos gatos relacionadas con el consumo de carnazas de carne seca para mascotas. Los laboratorios miembro han venido sometiendo a pruebas tanto a las carnazas como a los animales afectados para encontrar el esquivo origen de estas enfermedades. Además, los datos de laboratorio compartidos que se recaban en colaboración con la FDA a menudo permiten a la dependencia identificar los problemas más rápidamente.

“El trabajo que estamos haciendo aquí es de lo más avanzado”, afirma el Dr. Graham. “Estamos aportando soluciones de investigación que garantizan la inocuidad de los alimentos y productos de origen animal para mejorar la salud tanto de los animales como de los seres humanos”.

Este artículo está disponible en la página de Artículos para el Consumidor de la FDA, en la cual se publican las últimas novedades sobre todos los productos regulados por la FDA..

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