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Jonca Bull: La FDA lucha contra la desigualdad en la Salud
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Jonca Bull, M.D., oftalmóloga, es la primera directora permanente de la Oficina de Salud para las Minorías de la FDA. Después de trabajar en varias áreas en la FDA durante 12 años, ella optó por trabajar en el sector privado como catedrática clínica asistente en la Universidad George Washington, un puesto que todavía mantiene. Ella regresó a la FDA para dirigir la Oficina de Salud de las Minorías en agosto de 2012.
R: La Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio requiere que todas las divisiones del Departamento de Salud y Servicios Humanos establezcan oficinas formales para salud de las minorías. Tengo una pasión por asegurar que estamos haciendo lo mejor que podemos para brindar la mejor atención de la salud para todos. Veo la solución al problema de la desigualdad en la atención de la salud en las minorías como una dimensión para mejorar todo el sistema de atención de la salud.
P: ¿Cuáles son las prioridades de su oficina?
R: Nuestra oficina tiene tres prioridades principales. Estamos trabajando para reforzar la capacidad de la FDA para tratar los temas de salud de las minorías y desigualdades en la atención de la salud. También estamos trabajando para mejorar el entendimiento de la ciencia regulatoria sobre cómo ciertas poblaciones responden de manera distinta a algunos productos médicos. Por ejemplo, las poblaciones afroamericana e hispana tienen las tasas más altas de diabetes, Hepatitis C, VIH/SIDA, obesidad y enfermedad cardiovascular. Los asiáticos- americanos tienen las tasas más altas de Hepatitis B. En tercer lugar, hemos establecido una prioridad equitativa para comunicar efectivamente la información crítica, especialmente en las poblaciones menos favorecidas y vulnerables.
P: ¿Cuáles son los esfuerzos en marcha para tratar las disparidades en la atención de la salud?
R: Nuestra oficina está dedicada en asegurar que las minorías sean incluidas en los ensayos clínicos, en los cuales se prueban nuevos medicamentos, productos biológicos y dispositivos bajos condiciones controladas, Históricamente, las mujeres de las minorías han sido seriamente mal representadas en estos estudios. Esto puede prevenir que los científicos no descubran si ciertos productos médicos actúan de forma distinta en distintos grupos demográficos o étnicos. Esta exclusión también significa que las minorías y las mujeres están perdiendo la posibilidad de tener acceso a productos en investigación que podrían darles beneficiosos. Finalmente, la equidad en la investigación exige un riesgo compartido.
P: ¿Hay alguna evidencia de que las minorías hayan tenido una reacción distinta a ciertos medicamentos?
R: Sí. Por ejemplo, pueden haber diferencias en cómo ciertos grupos étnicos metabolizan ciertos medicamentos. También sabemos que hay diferencias étnicas en la forma cómo el organismo de las personas procesa los medicamentos, por ejemplo la warfarina, un anticoagulante que involucra ciertas enzimas en el hígado. Y muchas personas afroamericanas responden mejor a los diuréticos que a los bloqueadores betas y a los inhibidores ECA en comparación a las personas caucásicas o con ancestros europeos. Dichas medicinas se usan principalmente para disminuir la presión sanguínea y tratar enfermedades del corazón.
P: ¿Por qué las minorías han sido históricamente mal representadas en los ensayos clínicos?
R: Una gran barrera es la desconfianza que tienen las minorías debido a abusos en el pasado. Un ejemplo infame son los experimentos de Tuskegee en el cual funcionarios de la salud reclutaron a campesinos pobres de raza negra para estudiar el progreso natural de la sífilis sin informarlos a ellos que tenían la enfermedad u ofrecerles penicilina que los hubiera curado.
P: ¿Cómo están tratando de vencer estas barreras?
A: Estamos trabajando muy de cerca con los grupos de apoyo a los pacientes para que informen a los pacientes que hay protección, tales como juntas de revisión independientes, para asegurar que no se repitan estos abusos.
R: ¿Puede describirnos otros esfuerzos en el área de la salud de las minorías?
A: Estamos participando activamente en estrategias de comunicación para asegurar que la información sobre los productos regulados por la FDA llegue a las comunidades de las minorías, incluyendo aquellas que no dominan bien el idioma inglés.
Es importante que las poblaciones minoritarias entiendan los riesgos de los productos médicos y la forma de mitigarlos. Divulgamos información a través de diversos medios. Algunos de ellos son nuestro sitio web, conferencias y colaboraciones con grupos, tales como la Asociación Americana del Corazón y la Asociación Americana de la Diabetes, que están luchando contra enfermedades que afectan grandemente a las minorías.
También estamos en contacto con los profesionales de atención de la salud y científicos de poblaciones minoritarias. Por ejemplo, los comités de asesoramiento tienen un papel importante en la FDA ya que contribuyen con datos especializados adicionales en las decisiones, incluyendo las aprobaciones de medicamentos. Mi oficina apoya el reclutamiento por parte de la agencias de estos paneles de expertos para asegurar un grupo diverso de candidatos.
P: ¿Su oficina trabaja con el sector académico también?
R: Sí. Si estamos participando en dos Centros de la FDA para la Excelencia en la Ciencia Regulatoria y la Innovación en la Universidad Georgetown y en la Universidad de Maryland. En estas instituciones, estamos viendo asuntos relacionados con el VIH/SIDA y estudios de las diferencias genómicas en las minorías. Además, financiamos investigaciones de la salud de las minorías en la Universidad de Hawai, el Centro para el VIH/SIDA del Meharry Medical College en Nashville y la educación sanitaria en la Universidad de Nebraska.
P: ¿Cuánta gente trabaja en la Oficina de Salud de las Minorías?
R: Cuatro, incluyendo un interno. Creo en lo que una vez dijo Margaret Mead: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos pueden cambiar el mundo”.
16 de enero de 2013.








