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U.S. Department of Health and Human Services

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Seguridad alimentaria para futuras mamás: Puntos Esenciales - ¿REALIDAD O MITO?

Seguridad alimentaria para futuras mamás Una guía sobre seguridad alimentaria para todo el año, para ayudarla a mantener su seguridad y la de sus invitados mientras los agasaja.

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Lavándose las manos con jabón y aguaCuando está embarazada, recibe montones de consejos, algunos de los cuales pueden ser confusos, conflictivos o imprecisos. Para ayudarla a separar la realidad de los mitos, le mostramos siete mitos comunes sobre las enfermedades transmitidas por los alimentos, junto con los datos reales.


Prevenir las enfermedades transmitidas por los alimentos es tan sencillo como. . .

1. Limpiar Lávese las manos y lave las superficies con frecuencia.
2. Separar Evite la contaminación cruzada.
3. Cocinar Cocine a las temperaturas apropiadas.
4. Enfriar Refrigere de inmediato.

Para obtener más información acerca de los 4 pasos sencillos para la seguridad alimentaria, consulte Seguridad alimentaria para toda la vida.


 

Mito 1: Las enfermedades transmitidas por los alimentos no son muy frecuentes, por lo tanto, no es un problema grave.



Realidad: Las enfermedades transmitidas por los alimentos son un problema realmente grave para todos. 

Cada año en los EE.UU., las enfermedades transmitidas por los alimentos son la causa de:

  • 76 millones de enfermedades gastrointestinales
  • 325,000 hospitalizaciones
  • 5,000 muertes


Si consume alimentos contaminados, puede enfermarse. Y los riesgos son especialmente graves para las personas que se encuentran dentro los grupos de riesgo, como las embarazadas. Por ejemplo, algunas bacterias transmitidas por los alimentos, como la Listeria, pueden ser especialmente nocivas para las futuras mamás y sus bebés no nacidos. Para obtener más información; consulte Listeria.


 

Mito 2: El único momento en que los alimentos no son de consumo seguro es cuando se ven o huelen mal.



Realidad: Muchas personas suponen que dado que la descomposición de los alimentos es visible, ese es el único momento en que no son de consumo seguro. Sin embargo, esto no siempre es así. Los alimentos que se ven y huelen bien pueden contener bacterias nocivas transmitidas por los alimentos que usted no puede ver. Y, de hecho, las bacterias que echan a perder los alimentos no son las mismas que las que provocan enfermedades transmitidas por los alimentos.

Las bacterias que echan a perder los alimentos los arruinan (descomponen). Las prácticas básicas de limpieza y la refrigeración adecuada reducen o hacen más lento el proceso de descomposición. Por otra parte, las bacterias transmitidas por los alimentos los contaminan, haciendo que su consumo no sea seguro. Para obtener más información acerca de cómo prevenir las enfermedades transmitidas por los alimentos, consulte Seguridad alimentaria para toda la vida.


 

Mito 3: Las enfermedades transmitidas por los alimentos son provocadas por el último alimento que consumió.



Realidad: A menudo es difícil determinar cuál fue el alimento que realmente provocó la enfermedad. 

Comer un alimento contaminado, por lo general, causará una enfermedad de uno a tres días después, pero el malestar se puede manifestar tan sólo 20 minutos después de la ingesta o hasta seis semanas más tarde. Dentro de este período de tiempo, habrá consumido una amplia variedad de alimentos, y cualquiera de estos alimentos pudo haber contribuido a provocar la enfermedad.


 

Mito 4: Las enfermedades transmitidas por los alimentos sólo pueden afectar a la madre, no a su hijo no nacido.



Realidad: No es verdad. Los microorganismos nocivos transmitidos por los alimentos que provocan enfermedades transmitidas por los alimentos pueden dañar gravemente a la madre y también pueden atravesar la placenta e infectar al feto en desarrollo. En consecuencia, el feto o el recién nacido infectado pueden experimentar una amplia variedad de problemas de salud, o incluso la muerte. Por eso, las mujeres embarazadas deben conocer los riesgos y saber cómo prevenirlos. 

Consulte la sección Durante el embarazo.


 

Mito 5: Comer pescados y mariscos durante el embarazo no es seguro.



Realidad: Los pescados y mariscos son una buena fuente de proteínas de excelente calidad y de otros nutrientes para usted y para su bebé. No obstante, es verdad que debe evitar comer cierto tipo de pescados y mariscos mientras está embarazada o mientras trata de quedar embarazada, y debe ser cuidadosa al seleccionarlos y prepararlos.

Por ejemplo:

  • Evite comer peces de aleta o mariscos crudos o que no estén bien cocidos (incluidos ostras, almejas, mejillones y ostiones). El pescado crudo (como sushi o sashimi) o los alimentos preparados con pescado crudo tienen más probabilidades de contener parásitos o bacterias que los alimentos preparados con pescados cocidos.
  • Siempre cocine bien el pescado, hasta que esté opaco (blanco leche) y se deshaga con el tenedor.
  • Evite comer pez espada, lofolátilo, caballa gigante y tiburón. Estos pescados pueden contener altos niveles de metilmercurio (metal que puede ser nocivo para el bebé por nacer).


Comer otros pescados y mariscos cocidos no traerá problemas si selecciona otra variedad de especies durante el embarazo o mientras intenta quedar embarazada. Puede elegir mariscos, pescados enlatados, pescados de mar más pequeños o pescados de criadero, y comer sin riesgos hasta 12 onzas por semana de un amplia variedad de pescados cocidos. Una porción normal de pescado pesa entre 3 y 6 onzas. Si las porciones son más pequeñas, puede comer pescado con más frecuencia. 

Ingiera un máximo de 12 onzas (2 comidas regulares) por semana de pescados o mariscos con bajo contenido de mercurio. Cinco de los pescados que se consumen con mayor frecuencia y que tienen un nivel bajo de mercurio son el camarón, el atún claro enlatado, el salmón, el abadejo y el siluro/bagre (Catfish). Otro pescado que se consume con frecuencia, el atún albacora o "blanco", contiene más mercurio que el atún claro enlatado. Por eso, cuando elija sus dos comidas con pescados y mariscos, puede ingerir un máximo de 6 onzas (una comida regular) de atún albacora por semana.


 

Mito 6: El queso, duro o blando, es de consumo seguro.



Realidad: Todo depende del tipo. El queso elaborado con leche sin pasteurizar puede contaminarse con Listeria monocytogenes, una bacteria que puede ser nociva para una mujer embarazada y su bebé por nacer. Como los quesos blandos pueden elaborarse con leche sin pasteurizar, especialmente los quesos blandos caseros tradicionales como el Feta, el Brie, el Camembert, los “quesos con venas azules” o el queso blanco, el queso fresco, o Panela, las mujeres embarazadas no deben consumirlos a menos que estén elaborados con leche pasteurizada. Revise la etiqueta para asegurarse de que diga “hecho con leche pasteurizada” (made with pasteurized milk). 

Para obtener más información, consulte Listeria.


 

Mito 7: Las salchichas están pre-cocidas, por lo tanto, se pueden comer crudas.



Realidad: De hecho, es importante recalentar siempre las salchichas hasta que estén bien calientes. Algunos alimentos listos para consumir, como las salchichas, pueden contaminarse con Listeria monocytogenes después de haber sido procesados y envasados en la fábrica. Si no es posible recalentar las salchichas, no las coma.

Para obtener más información, consulte Listeria.


Errores en la seguridad alimentaria en video
Muchas enfermedades transmitidas por los alimentos probablemente son causadas por alimentos preparados en el hogar. Para probar esta teoría, la Administración de Drogas y Alimentos financió un estudio en el que los científicos grabaron en video a 100 familias preparando la comida en sus cocinas. Al comienzo, las familias pensaron que los estaban filmando en relación con cómo preparaban una receta determinada, y pensaban que sus cocinas conservaban relativamente “la seguridad de los alimentos”. Esto es lo que descubrieron los científicos.
  • Una mujer manipuló pollo crudo y luego preparó el biberón del bebé sin lavarse las manos.
  • Docenas de personas se secaban las manos con la misma toalla que utilizaban para limpiar jugos crudos de carne de res.
  • A una persona se le cayó un biberón de bebé en huevos crudos y no usó jabón al enjuagarla.
  • Sólo el 45% de las personas se lavaban las manos antes de trabajar en la cocina y de ellas el 16% que se lavaban no usaba jabón.
  • El 30% no lavaba la lechuga, y algunos colocaban ingredientes de ensalada en recipientes contaminados con carne de res cruda.
  • El 25% de las personas no sabían si el pollo estaba cocido a una temperatura interna segura, por lo que no lo cocían bien.

 

¡Manipule los alimentos en forma segura para mantener su seguridad y la de su familia!

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Para obtener más información acerca de la seguridad alimentaria, llame gratis a la Línea de información de alimentos de la FDA al 1-888-SAFE FOOD.